El Observador
Michael Dor- Director de la Unidad de Cannabis Médico de Israel
Realizarán investigaciones conjuntas entre Uruguay, Estados Unidos e Israel
Israel aprobó el uso medicinal de la marihuana hace cuatro años por decisión gubernamental, aunque el uso recreativo es ilegal. Para esto se creó la Unidad de Cannabis Médico del Ministerio de Salud Pública israelí, dirigida por Michael Dor. El médico que estuvo en Uruguay para participar de un foro sobre los usos médicos y terapéuticos del cannabis, organizado por el Ministerio de Salud Pública y la Junta Nacional de Drogas, dijo a El Observador que si bien arroja buenos resultados para calmar el dolor en pacientes con algunas enfermedades, aún falta mucho por investigar. Anunció que acordaron hacer estudios conjuntos entre Uruguay, Israel y Estados Unidos.
¿Qué efectividad tiene el uso de la marihuana en el ámbito médico?
Comenzamos aplicándolo a pacientes con cáncer. La marihuana ayuda a recobrar el apetito, reduce el dolor, los vómitos y las náuseas. No cura el cáncer, pero les otorga bienestar porque pueden dormir, pueden comer. Luego se usa para los dolores corporales cuando la medicación no demuestra tener efecto. También se usa en casos de neuropatía diabética, donde se dañan los nervios, lo que genera dolor, o en casos de párkinson, donde la marihuana alivia el dolor muscular, ya que relaja los músculos. La política es recetar cannabis cuando todo lo demás no funciona. Aun así no funciona en todos los casos. Se utiliza como reemplazo de otros calmantes como la morfina, ya que posee menos efectos secundarios. Los efectos secundarios, que son pocos, son principalmente psicológicos, por lo que es necesario evitar dar marihuana a los enfermos psiquiátricos.
¿Quiénes producen cannabis y cómo se distribuye en Israel?
Hay ocho empresas que plantan marihuana, la cosechan, sacan las flores, que es lo único que se utiliza, las secan y las empaquetan en sobres de 10 gramos que son enviados a los pacientes. La primera vez que reciben los paquetes, vienen acompañados por un instructivo, ya que hay mucha gente que no sabe cómo se arma un cigarro de marihuana. Desde que se aprobó el uso medicinal del cannabis se otorgaron 40 mil permisos, de los cuales 17 mil consumen hoy mensualmente. En el resto de los casos no funcionó y lo dejaron, o los pacientes han fallecido. La Unidad de Cannabis Médico otorga los permisos a las empresas poseedoras de las granjas donde se cultivan las plantas.
¿Qué controles se realizan?
Las plantaciones las controla el Ministerio de Agricultura y las vigila la Policía. Las granjas están totalmente valladas y cuentan con cámaras de vigilancia y todo tipo de seguridad. Igualmente tenemos conocimiento de que un 20% a 30% del producto es filtrado hacia el mercado negro, donde tiene un valor mucho mayor: un gramo puede llegar a costar U$S 40, por lo que es un incentivo. Lo que vamos a hacer ahora es instaurar un sistema de control central, las granjas van a traer el producto, lo vamos a controlar estrictamente y lo distribuiremos a los pacientes.
¿Bajo qué formas se administra a los pacientes?
Hay cinco formas de administrarlo: la primera y la más común es en cigarros de 0,5 gramos. Se estima que uno por día es suficiente. Se le dan dos pitadas, se lo deja por tres o cuatro horas y si se necesita más se vuelve a fumar. En un mes se considera que un paciente consume entre 20 y 30 gramos. La segunda forma es a través de un aceite extraído de la planta. Se colocan dos gotas debajo de la lengua. La tercera son las famosas galletas. Se coloca el aceite dentro durante su preparación. Por lo general son destinadas a los casos de los niños menores de 6 años, como en casos de epilepsia. El cuarto método es a través de inhaladores, similares a los que usan los asmáticos. Finalmente, la quinta forma de administración es a través de cremas que se usan en los casos de dolores físicos.
¿Por qué no se han investigado aún las propiedades?
Las farmacéuticas no se interesan en la marihuana porque no se puede patentar algo que se usa desde hace tanto tiempo. En Israel hay empresas que están trabajando en los instrumentos para administrarla a los pacientes, que sí se pueden patentar. El proyecto uruguayo tiene una diferencia fundamental con el de Israel y es que el acceso al producto es libre. Hay que unificar los dos ámbitos, el mercado callejero y el uso medicinal. Hay que establecer reglas claras para distinguir lo que el médico receta de lo que haga uno en su tiempo libre.
¿Cuándo estima que se conocerán los resultados a ciencia cierta?
Todavía falta investigar mucho sobre ella, pero creo que en pocos años vamos a conocer más y se va a usar mucho más. Una de las cosas que acordamos en esta convención fue la investigación conjunta entre Uruguay, Estados Unidos e Israel. Cada lugar tiene sus ventajas y eso va a permitir conocer más sobre sus aplicaciones médicas.
“La política es recetar cannabis cuando todo lo demás no funciona”
11/Abr/2014
El Observador